Esta morada tipicamente angevina del siglo 18 está situada en el medio del viñedo, en el seno de un parque con acceso al río Aubance. Aprovechará de la tranquilidad, de la dulzura angevina cantada por Du Bellay. Destinación ideal cerca de Angers para descubrir el rico patrimonio histórico y arquitectural del Anjeo; caminará a lo largo de su río salvaje y tan inconstante: el Loira.