Domina el río Aubance. El cedro, "guarda de la propiedad" multicentenario, le guiará a lo largo de su tapia baja hacia el valle del Aubance.
Su restauración ha conservado como en todo el edificio, el espiritú original con sus piedras y sus vigas aparentes. Consta de una cama de 160, también de una cama de 90 con su ducha, lavabo y servicios privativos.